Tereré, carretera y amabilidad paraguaya: los ingredientes para llegar al cerro 3 Kandú

Dos jóvenes se encuentran frente a una pequeña parada de bus en la pequeña ciudad de Acahay. Esa noche han dormido en el parque nacional de Ybicuy, una exuberante reserva natural donde se puede acampar junto a varios saltos de agua, y despertar junto a una de esas ducha naturales refrescantes y divertidas.

Es domingo, no hay mucho movimiento de vehículos, por eso está siendo más complicado hacer dedo. En un primer momento, Carlos y Alicia pensaban ir por La Colmena, ya que hay menos kilómetros hasta el cerro 3 Kandú, pero hacia el otro lado pasan muchos más coches, así que deciden dar una vuelta mayor pero salir ya de Acahay, para que no se les haga de noche.

Su elección no podría ser más acertada. Un coche se detiene frente a una tienda, para cargar su celular. Es un muchacho, que estudia ingeniería en Asunción. Ahí comienza la carrera hacia la montaña más alta de Paraguay.  El auto arranca rumbo a Paraguarí, la siguiente ciudad donde tendrán que encontrar otro transporte.

Ya en Paraguarí, lxs jóvenes se alejan de la urbe para poder seguir haciendo autostop, y después de un rato laburando en ello, un camión se detiene frente a Carlos y Ali. El conductor también se llama Carlos, y tiene tereré para compartir con Ali y Carlos, buena conversación y mucho espacio para que lxs jóvenes puedan acompañarle en la travesía.

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Carlos les lleva hasta Villarrica, la ciudad más grande que hay cerca del cerro 3 Kandú. Ya es casi de noche, son más de las seis de la tarde. Se bajan del camión, con una sonrisa en la cara por el viaje con Carlos y por su amabilidad.

Él les desea mucha suerte en su camino, y se marcha directo a su hogar, después de demasiadas horas conduciendo ese enorme camión. La noche empieza a caer, y Carlos y Ali se encuentran en plena carretera sin luces que los alumbren. Siguen caminando un poco más lejos del cruce donde les ha dejado el camión, y allí ven una camioneta que lleva un caballo, parando a lo lejos para que sus pasajeros hagan sus necesidades en el arcén.

Carlos y Alicia corren desesperados hacia el único posible transporte que tendrán ese día hasta el pueblo que se encuentra más cercano al cerro 3 Kandú, que es General Eugenio Alejandrino Garay. Se trata de varios niños y chicos jóvenes, que viajan en un remolque trasero de vuelta a casa después de un largo día de trabajo. Los niños apenas hablan español, su idioma nativo es el guaraní.

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Durante el trayecto de 30 minutos, enseñan a Carlos y Alicia algunas palabras en guaraní, y hablan de fútbol, el idioma universal (Messi, Ronaldo). Una vez en Eugenio A. Garay, C y A deben continuar la ruta hasta el cerro, el cual tiene un camping en sus faldas para acampar; pero la montaña se encuentra muy lejos del pueblo, y apenas hay movimiento en la comunidad.

Carlos y Ali deciden sentarse en el parque de la plaza central, a esperar que el único policía que trabaja por las noches llegue a la comisaría. En la plaza, se acercan a hablar con una familia que están jugando en los toboganes. La familia les informa de que les va a resultar imposible llegar hasta el cerro de noche, y menos un domingo, ya que nadie sube hasta allí y no existen taxis en el pueblo.

Después de un rato tomando los sandwiches que tenían de cena, C y A preguntan a los pocos coches que pasan si les podrían acercar hasta el cerro. Ante una posible acampada en la comisaría del pueblo (un lugar mucho menos agradable que el que tenían en mente en plena naturaleza), finalmente la familia les dice que tienen un primo que podría acercarles con la moto, y el padre de la familia también se ofrece para llevarles con la suya.

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Moteros de Garay al llegar a 3 Kandú, con Ali y Carlos.

Sin pensarlo dos veces, Carlos y Ali se suben a las motos del primo y el padre, les dan el dinero de lo que cuesta la gasolina para ir y volver del cerro (20.000 guaraníes por persona, es decir, menos de 3 euros, con precio amigo porque saben que C y A no tienen más dinero que ese ya que llevan dos días sin ver un banco para sacar dinero o cambiar).

La travesía dura unos 40 minutos hasta las faldas del cerro, por caminos de tierra sin iluminación. Hasta hacen alguna carrera entre primos, pero siempre yendo a una velocidad reducida porque el camino está en muy malas condiciones. Finalmente, llegan a la zona de acampada, en la que no hay nadie más que el guarda de noche.

C y A agradecen infinitamente a sus amigos moteros el viaje, y montan la tienda de campaña. Posteriormente, comparten un rato antes de dormir con el guarda, que tiene la música a todo volumen, y parece que está bebiendo Pilsen (la cerveza paraguaya más consumida) desde hace varias horas.

 

SUBIDA AL CERRO 3 KANDÚ

Ali y Carlos se levantan a las 4 de la madrugada, para poder llegar a tiempo al alba en la cima del cerro. Se abrigan bien, se colocan su luz frontal, y comienzan a subir el cerro más alto de Paraguay. Es un lugar natural que infunde mucha paz, y posee una vegetación tropical de un verde fresco y crudo.

Al comienzo de la subida pone que se tarda 3h 30 minutos en subir, pero Carlos y Ali llegan a la cima en menos de dos horas, estando en una forma física bastante baja, con lo cual las indicaciones no son muy precisas (tal vez esas indicaciones incluyen el tiempo que para la gente paraguaya a tomar tereré 😛 ). Las vistas son espectaculares. Paraguay es uno de los países más planos que existen, no tiene grandes cadenas montañosas, y la más alta es el cerro 3 Kandú con 842 metros de altitud. Gracias a esta gran planicie que se extiende por el territorio, el horizonte que se puede vislumbrar desde 3 Kandú, parece infinito.

El cerro 3 Kandú debe su nombre a los tres picos que lo componen, y es uno de los lugares naturales más reconocidos en Paraguay. La vuelta a Asunción es más complicada, pero Carlos y Ali hablan con el guarda y este llama a un amigo suyo que tiene un remolque, para que los remolque hasta un lugar donde puedan hacer autostop. La aventura hacia la gran capital continúa.

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Volviendo del cerro 3 Kandú por el camino de tierra en un remolque.

RECOMENDACIONES

**Fuimos a 3 Kandú en invierno (mediados de agosto) de 2019, y con un jersey fue suficiente. Arriba hace más aire y frío, pero para dormir en el camping tan solo es necesario un jersey.

** El precio de la entrada depende de si acampas o no. Nosotrxs pagamos 50.000 guaraníes (30 por el cerro y 20 por acampar), que son unos 7 euros, por persona. El guarda nos dijo que normalmente se cobra 50.000 por entrar y 100.000 por acampar, pero hizo una excepción porque no habíamos previsto tantos gastos, y habíamos acampado dos noches antes en Ybicuy y ahí se nos habían ido muchos guaraníes.

** Dicen que tienes que llevar guantes, ya que hay una pequeña parte en la que tienes que agarrarte a unos cabos, pero realmente no es necesario. Igualmente, el guarda te alquila guantes por 20.000 Gs. (innecesarios en mi opinión).

**El gran problema del cerro es su difícil acceso, como ocurre con la mayoría de lugares turísticos en Paraguay. Por una parte tiene su encanto, y se agradece que sean lugares recónditos en el mapa, pero por otro lado se hace más complicado llegar, algo que si tienes tiempo y ganas no es ningún problema. Paraguay no es un país para visitar con prisas, de ahí su eslogan turístico: “Paraguay, tenés que sentirlo.” Lentamente, paso a paso, dejándote arropar por su gente y su inmensa riqueza natural.


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